Pura felicidad. Tanto uno como otro aman lo que hacen por el equipo que llevan en la sangre.
“Ser hincha de San Juan es uno de los regalos que
nos dejó nuestro padre”, aseguran los hermanos Jorge y Rubén Pereira. Comparten
su fanatismo uno desde la tribuna y el otro desde el campo de juego.
Sábado a la tarde. Calor. A metros del Ingenio San
Juan, los hermanos Pereira, como todos los días se encuentran en el estadio
Ramón Paz Posse. Orgullosos de heredar el sentimiento que les dejó su padre,
Pedro “Zapallo” Pereira, ex jugador del “Santo” del Este. Recordado por haber
obtenido un campeonato en 1975 con jugadores como Roque Serrano, “Mataco”
Cabrera,”Tingui” Santillán y Avego Carrizo.
Hoy los sucesores de esta pasión son sus hijos,
Jorge y Rubén. Para demostrar esto, como diría el viejo refrán de Martín
Fierro: “Los hermanos sean unidos; por que esa es la ley primera...” los
entrevistados lo cumplen al pie de la
letra. Más entusiasmados que nunca
cuentan sus historias. Jorge, el mayor de los Pereira, se encarga de la parte de prensa de
la institución y manifestó que lo llevó a ser partícipe de las funciones de
informar lo que acontece día a día en el club: “Siempre fui hincha de San Juan.
Esto nació de la idea de un amigo que había creado la página. La iniciativa fue
sacarles fotos a los jugadores, armar un plantel y subir las imágenes al Facebook.
Yo colaboraba, el tuvo que viajar a San Lorenzo (Santa Fe) y quede al frente, me empezó a gustar de a poco fui poniendo
cosas nuevas, informando sobre los partidos al instante. Después me inicie
sacando fotos algo que nunca había realizado,
esto lo hacemos con un par de amigos, Adrian Aragón, Ezequiel Acosta y Fabio
López”, afirmó el jefe de prensa del “Santo”.
A esta altura de la tarde el calor no importa. Jorge
junto a su hermano están expectantes a la hora de contestar las preguntas.
Trago de por medio y un cigarrillo va convirtiendo a la entrevista en una
conversación jugosa mientras tanto el Sol se muere.
Se sabe que este no es un laburo sencillo pero con
entusiasmo y mucho amor propio resulta más simple. “Landia”, que lo vive
cotidianamente lo sabe y lo explica: “Es bastante sacrificado. Por ahí a las
ocupaciones diarias tenes que afrontarlas junto a esta profesión. Llevar a mis
hijos al colegio, traerlos, ir a los entrenamientos, volver y entrar a la
página. Gracias a Dios el trato que tengo con los jugadores es muy bueno, creo
que eso ayuda bastante, a veces los problemas tenes que dejarlos de lado y
concentrarte en el trabajo”.
En
plena función. “Landia” recorre todas las canchas donde juega San Juan.
Mientras el Sol termina de ocultarse tiene la
palabra el menor de los hermanos, Rubén “El Loco” Pereira que además de futbolista,
maneja su remis por las mañanas para ganarse el pan de cada día. El delantero,
con seriedad hace referencia a su sueño como jugador: “Hoy en la actualidad es
salir campeón con San Juan, creo que es desde que comenzó el torneo. Lo que más
anhela uno es lograrlo con el club de cual es hincha. Estoy ansioso por eso
hasta el momento es uno de mis sueños, el otro es jugar una categoría más alta que
todavía no se pudo cumplir”.
Al
que madruga Dios lo ayuda. El delantero valora su trabajo dentro de su automóvil.
El lado que
pocos conocen del menor de los Pereira, es manejando un remis por las mañanas.
A la hora de hablar de su trabajo, “El Loco”, sin problemas y feliz de lo que
realiza cuenta su otro costado: “Esto es muy arriesgado, mi día comienza levantándome
temprano, llevando a mi hija (Maia) a la escuela, luego empezar a trabajar
hasta el mediodía, corto y me voy almorzar. Es complicado. Nosotros dependemos
de la gente si no hay plata creo que no haríamos nada, el riesgo siempre está
en la calle”, finalizó Rubén.
Llegó la noche y los hermanos palpitan las
semifinales de la Liga Tucumana de Fútbol. Jorge se prepara para trabajar con
su cámara de fotos, mientras que Rubén esta vez le tocará apoyar a su equipo
desde la tribuna. Los herederos se despiden hasta otra oportunidad.



No hay comentarios:
Publicar un comentario