Ernesto “Coco” Prebisch un boxeador sin límites. Conoce un poco más sobre el actual
campeón amateur de la categoría hasta 71 kilos.
Zurda inmortal. Ernesto Prebisch posee en su guante izquierdo un diamante de los mejores.
La jornada se viste de
deporte en el Complejo Dickens de la
Quinta Agronómica. Miles de jóvenes concurren al predio todos los días para
disfrutar de una buena tarde de: fútbol, handball, básquet o padel. Mientras
otros, llenos de sueños e ilusiones apuestan al boxeo.
El viejo gimnasio teñido de
gris y marrón, muestra síntomas de abandono en la facultad de medicina. Sin
embargo, la buena energía de cada uno de los boxeadores y las ganas de
progresar transforman el establecimiento en una verdadera fortaleza.
La hora de
entrenar está a punto de comenzar. Ernesto
Prebisch actual campeón amateur de la categoría hasta 71 kilos, previo a la
entrada en calor decide regalarles a los chicos dos pares de guantes.
Entrenadores y compañeros responden al maravilloso gesto con una multitud de
aplausos.
Mientras los jóvenes
entusiastas se ponen a punto a cargo de los profesores Pedro Ruíz y Diego Trejo,
Ernesto estudiante de Ingeniería Industrial elige calzase los guantes y subirse
al ring para relatar su historia: “la vida del boxeador es muy cansadora pero
linda. Salgo a correr todos los días a la mañana temprano para distanciarme lo
más posible de los entrenamientos. La parte física la realizo en un gimnasio y
todas las tardes boxeamos aquí”, cuenta.
Risas de por medio,
anécdotas y muchas historias de boxeo impulsan a Prebisch, otro de los galanes
ocultos que tiene la ciudad de Yerba Buena a describirse: “soy un tipo simple,
inquieto, sincero y frontal. Demasiado a veces. Me considero alegre insistente
y me gusta aprender de todo. De situación sentimental soltero”, expresa entre
risas.
Las bolsas de box comienzan girar
sin suspiro en el antiguo lugar de mantenimiento del complejo. Los golpes de
fondo son cada vez más intensos, acompañados con uppercut (gancho) y dan
riendas sueltas a los entrenamientos rutinarios. “Coco”, apodado por sus seres
queridos, cuenta cómo llegó a subirse a un cuadrilátero: “cuando era niño
soñaba con ser campeón mundial. Mi abuelo Julio
Prebisch era presidente de Villa Luján y siempre me llevaba a ver las
peleas. Hoy disfruto del boxeo”, comenta el púgil.
Sin dudas el éxito es
dependiente del esfuerzo. Ernesto, talento bien tucumano que pida pista a nivel
nacional, no se rinde y sueña con llegar a ser profesional y estar en una
olimpiada. El “Zurdo” de 25 años, el proceso de cada pelea suya: “no soy
cabulero, si escucho música antes. Luego la concentración es fundamental en el
ring. La gente piensa que los golpes duelen, pero la verdad es que no hay
dolor. La clave es estar preparado e intentar hacer lo que uno sabe. Si te
golpean yo creo que es el error de uno mismo por bajar la guardia. Después de cada
combate es complicado salir, hay que descansar bien el cuerpo”.
La tarde comienza a vestirse
de gris mientras las agujas del reloj marcan las siete. Ernesto luego de una
divertida sección de fotos se prepara para saltar las cuerdas y ponerse a las
órdenes del ex púgil “Pedrito” Ruíz. Antes de despedirse para continuar con su preparación, decide deja un
mensaje a todos los boxeadores amateur que luchan por cumplir sus sueños: “pese
a las complicaciones hay que seguir. A veces no se ve el final pero tienen que
levantarse cada mañana e ir a entrenar que siempre hay cosas buenas. La gente
te ayuda mucho. Es un deporte duro pero no bajen los brazos nunca”.