martes, 4 de agosto de 2015

Talento tucumano

ErnestoCoco Prebisch un boxeador sin límites. Conoce un poco más sobre el actual campeón amateur de la categoría hasta 71 kilos.

 Zurda inmortal. Ernesto Prebisch posee en su guante izquierdo un diamante de los mejores. 

La jornada se viste de deporte en el Complejo Dickens de la Quinta Agronómica. Miles de jóvenes concurren al predio todos los días para disfrutar de una buena tarde de: fútbol, handball, básquet o padel. Mientras otros, llenos de sueños e ilusiones apuestan al boxeo.
El viejo gimnasio teñido de gris y marrón, muestra síntomas de abandono en la facultad de medicina. Sin embargo, la buena energía de cada uno de los boxeadores y las ganas de progresar transforman el establecimiento en una verdadera fortaleza. 

La hora de entrenar está a punto de comenzar. Ernesto Prebisch actual campeón amateur de la categoría hasta 71 kilos, previo a la entrada en calor decide regalarles a los chicos dos pares de guantes. Entrenadores y compañeros responden al maravilloso gesto con una multitud de aplausos.

Mientras los jóvenes entusiastas se ponen a punto a cargo de los profesores Pedro Ruíz y Diego Trejo, Ernesto estudiante de Ingeniería Industrial elige calzase los guantes y subirse al ring para relatar su historia: “la vida del boxeador es muy cansadora pero linda. Salgo a correr todos los días a la mañana temprano para distanciarme lo más posible de los entrenamientos. La parte física la realizo en un gimnasio y todas las tardes boxeamos aquí”, cuenta.

Risas de por medio, anécdotas y muchas historias de boxeo impulsan a Prebisch, otro de los galanes ocultos que tiene la ciudad de Yerba Buena a describirse: “soy un tipo simple, inquieto, sincero y frontal. Demasiado a veces. Me considero alegre insistente y me gusta aprender de todo. De situación sentimental soltero”, expresa entre risas.

Las bolsas de box comienzan girar sin suspiro en el antiguo lugar de mantenimiento del complejo. Los golpes de fondo son cada vez más intensos, acompañados con uppercut (gancho) y dan riendas sueltas a los entrenamientos rutinarios. “Coco”, apodado por sus seres queridos, cuenta cómo llegó a subirse a un cuadrilátero: “cuando era niño soñaba con ser campeón mundial. Mi abuelo Julio Prebisch era presidente de Villa Luján y siempre me llevaba a ver las peleas. Hoy disfruto del boxeo”, comenta el púgil.

Sin dudas el éxito es dependiente del esfuerzo. Ernesto, talento bien tucumano que pida pista a nivel nacional, no se rinde y sueña con llegar a ser profesional y estar en una olimpiada. El “Zurdo” de 25 años, el proceso de cada pelea suya: “no soy cabulero, si escucho música antes. Luego la concentración es fundamental en el ring. La gente piensa que los golpes duelen, pero la verdad es que no hay dolor. La clave es estar preparado e intentar hacer lo que uno sabe. Si te golpean yo creo que es el error de uno mismo por bajar la guardia. Después de cada combate es complicado salir, hay que descansar bien el cuerpo”

La tarde comienza a vestirse de gris mientras las agujas del reloj marcan las siete. Ernesto luego de una divertida sección de fotos se prepara para saltar las cuerdas y ponerse a las órdenes del ex púgil “Pedrito” Ruíz. Antes de despedirse para  continuar con su preparación, decide deja un mensaje a todos los boxeadores amateur que luchan por cumplir sus sueños: “pese a las complicaciones hay que seguir. A veces no se ve el final pero tienen que levantarse cada mañana e ir a entrenar que siempre hay cosas buenas. La gente te ayuda mucho. Es un deporte duro pero no bajen los brazos nunca”


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