“Mi sueño es volver a ser
campeón con Cruz Alta y festejar con
toda la gente”, expresa el goleador Jorge
Mustafa que también es un amante de las tijeras.
El sol pega fuerte en el imponente verde césped de Cruz Alta, donde esta vez las tribunas están vacías. A metros del famoso tinglado "carnavalero" del maestro de la zona este, se encuentra Jorge Mustafa quién comparte su pasión por la redonda junto a la de las tijeras y se anima a contar su vida diaria: “El año pasado hice el curso mientras iba a entrenar en Bella Vista. Tuve la posibilidad de hacerme un local en mi casa donde por suerte me va bien. Obviamente se habla de fútbol dentro de la peluquería. Además les corto el pelo a mis compañeros de equipo”, comenta entre risas.
Mientras todo es tan
tranquilo y el silencio escucha un ruido. En el calor de pleno invierno. “Alí”, como lo conocen sus amigos desde muy pequeño, futbolero de nacimiento, esperaba por horas salir de la escuela y divertirse en La Finca
San Luis con la "gordita vestida de cuero”.
“Desde muy chico comencé a
jugar al fútbol. Tuve la posibilidad de debutar aquí a los 17 años con Pedro Monteros, conocido ex jugador de San Martín. Luego pase por Unión del Norte, ahí salimos campeones y jugamos el Torneo del Interior. También tuve un paso fugaz por Sportivo Guzmán y Bella Vista”.
La vida del “9”, no fue nada sencilla. Por
razones laborales tuvo que viajar a Chubut
y ganarse el pan de cada día. Sin embargo, la “caprichosa” nunca fue un
obstáculo: “Cuando vivía en el Sur trabajaba en un depósito de verdura. Por
suerte pude jugar a la pelota. Participaba en una Liga Departamental, el equipo se llama Obulgen”.
Dicen que el fútbol siempre da
revancha y el "turco", temible goleador del “Cuervo
del Este” si los hay, la tuvo. En 2012, volvió para quedarse en el equipo que lo vio nacer y así realizar lo que mejor sabe: “Con Marcelo
Rubino obtuvimos el ascenso y el campeonato. Marque el primer gol en la
final ante Tucumán Central, en la
Ciudadela. Todavía recuerdo la caravana, los colectivos y la fiesta que era Colombres”.
El reloj marca las 11 en
todo el Este tucumano y Jorge está
listo para volver a su lugar tan querido de trabajo. Antes de despedirse y a la
espera de un nuevo partido con el club de sus amores deja un mensaje: “Mi sueño
es volver a ser campeón con Cruz Alta
y festejar con toda la gente”.
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