“Mi meta de vida era llegar
a nivel nacional y ganar. Siempre lucho por mis sueños”, afirma el piloto tucumano que disfruta su trabajo y
ama las carreras.

Mañana fría. El sol intenta asomarse lentamente mientras el invierno invade la capital tucumana. En plena Avenida Roca, más precisamente 130, se encuentra Peter Olaz, piloto del SDE Competición que vive uno de los momentos más felices de su vida, tras conquistar la séptima fecha del Top Race Series, en Concepción del Uruguay el fin de semana pasado.
Enamorado de su trabajo, el
oriundo de Yerba Buena pone primera y nos cuenta como es su vida diaria: “el
día comienza temprano, siete y media abrimos la ferretería de la familia. Al mediodía
almuerzo algo rápido y luego voy a hacer crossfit. Vuelvo al negocio a la tarde
y de noche trato de usar el simulador para entrenar, si no conozco algún circuito.
Después llegan los días que salgo a buscar sponsor y conseguir el apoyo necesario
para poder correr. A veces, me junto con mis amigos para comer algo tranquilo, pero
hace mucho que no salgo”.
Además, Peter uno de los
solteros más codiciados de Tucumán y un profesional del automovilismo se
describe: “soy un chico normal, lucho por mis sueños principalmente. Me encanta
correr en auto y hago lo que puedo para lograrlo. Tengo muchos amigos, disfruto
de la familia y sobre todo muy humilde”, aclara.
Los vehículos van y vienen.
De fondo los golpes de martillo se hacen oír cada vez más fuerte a orillas del depósito.
Peter, de 22 años, apasionado de la velocidad no detiene su marcha y se refiere
a la locura por los fierros: “mi papá corrió toda su vida y desde chico tuvimos
esa pasión por el automovilismo. A los ocho participe en karting, luego participe
en un zonal de Salta con un 128. Además, el año pasado tuve la suerte de participar
del Top Race NOA”.
El tiempo acelera y el
sonido de los autos rugen en las calles capitalinas. Como diría una vieja frase
“la distancia entre el querer y poder se acortan con el entrenamiento” y el
piloto tucumano ganador por primera vez del Top Race lo tiene bien en claro: “creo que me saque una mochila de
encima. Trabaje toda la vida buscando la posibilidad de competir a nivel nacional
y nunca se daba. El haber llegado fue un logro y ganar en la séptima fecha es
una cosa de loco”, expresa con orgullo.
Las nubes amagan con
esconderse y las agujas del reloj marca las 10 en todo el “Jardín de la
República”. El yerbabuenense, decide revelar sus cábalas: “suelo ponerme todo
del lado izquierdo. Las botas, medias, el guante y los auriculares. Además tengo
estampitas de Jesús y de los tres cerritos, sobre todo para que me protejan no
para obtener resultados. Creo que los logros pasan mayormente por la suerte o
por uno mismo”.
La gente comienza a situarse
en la ferretería de los hermanos Olaz, que hace más de seis años brindan a sus
clientes los repuestos necesarios. El “Bro”, como lo conocen sus amigos y el mundo
tuerca, cuenta su lema: “siempre me acompañaron las frases, un objetivo, una
visión que es una marca de ropa de carrera y gladiador es el que lucha por
ganar. Incluso en mi casco las tengo pintadas y en las calcomanías que hago
para regalarle a la gente”.
Identificado con la “banda
roja”, y a la espera de volver a festejar esta vez con el club de sus amores, Peter
decide posar junto a su familia para conservan el retrato. Antes de despedirse y
seguir con su rutina habitual, decide expresar sus anhelos: “mi meta de vida
era llegar a nivel nacional y ganar. Siempre lucho por mis sueños. Ahora
disfrutamos y esperaremos, a ver qué es lo que sigue. Acelerare hasta donde
pueda”.


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